Yerma de Federico García Lorca se estrenó en el Teatro Español el 29 de diciembre de 1934, protagonizada por Margarita Xirgu, y tardó pocos días en convertirse en uno de los acontecimientos teatrales más importantes del S.XX en España. Hay en esta obra una búsqueda de lo esencial que comienza con la elección de su forma dramática: la tragedia, que nos remite a las raíces más profundas de lo teatral. El mismo poeta afirmó que su obra era «un cuerpo de tragedia que yo he vestido con ropajes modernos» dándonos la clave de cómo leerla, de cómo llevarla a escena.
Nuestro montaje parte de esa vocación de atender a lo más esencial, a lo más atávico para contar esta «tragedia de la mujer estéril» a un público de nuestro tiempo, tratando de orientarnos a través de la extraordinaria belleza de su composición y de sus vínculos con la tradición y la vanguardia.
Nota del director
Este montaje de Yerma parte de la propia vocación que manifestó en su día García Lorca sobre el regreso a las formas esenciales, a la pureza de la tragedia clásica. En su historia una heroína se enfrenta con un destino que no acepta y sufrirá las consecuencias, inevitables, que tendrán sus actos. Él mismo afirma que la obra es «un cuerpo de tragedia que yo he vestido con ropajes modernos», es decir, como artista en el principio de su madurez propone una vuelta a lo esencial, a la raíz del canto ditirámbico antiguo, pero expresado en un tiempo nuevo.
Es un buen momento para revisar las raíces folclóricas de la pro