Una propuesta escénica sobre el silencio -que no existe-, sobre el tiempo -que no sabemos lo que es —y sobre el movimiento que es inevitable—. Sobre nuestra forma de habitar un lugar, planteándonos si estamos viviendo como pensamos o si hemos terminado pensando como vivimos. Un perpetuum mobile que no es otro que el del deseo, al que no se llega nunca, es inalcanzable. Pero seguimos moviéndonos y deseando, en un tiempo movedizo, el gerundio, sin pasado ni futuro. Un continuo pasar.
El susurro de Galileo
La fatiga de los materiales
El olvido necesario
El río de Heráclito
La imposible repetición
El deseo de desear
Todo se mueve.