Un acto de resistencia frente a la revolución digital, la sobreabundancia, la alta tecnología y la velocidad vertiginosa que destruyen el silencio necesario para la meditación, la introspección y la reflexión. se basa en la observación de la necesidad de una desaceleración radical y se inspira en el libro , del sociólogo y filósofo alemán Hartmut Rosa. Esta obra se inspira también en la acción empleada por la artista Sophie Whettnall en su obra se presenta como una intervención en la que un único gesto dilatado es desplegado en un movimiento continuo, cuya realizació moldea el espacio y genera el tiempo de la acción. Este movimiento ininterrumpido se dedica a rasgar de manera continuada una larga superficie de papel y a dividir aquello que es a la vez su trayecto y su soporte, convirtiéndose simultáneamente en un ritual, un acto de resistencia y una meditación. En el quehacer del gesto, la atención se centra en el presente de la acción, mientras la mano corta el material, abre un espacio y crea un surco, convirtiéndose simultáneamente en un ritual, un acto de resistencia y una meditación. Estos distintos elementos son la fuente de inspiración de esta performance, en la que la multiplicidad de superficies y gestos sinusoidales presentes en cada una de las obras de Sophie Whettnall se condensan en una sola superficie y se reducen a un único movimiento rectilíneo y continuo. no solo se erige como un testimonio de resistencia contra la implacable aceleración de la era...